Emociones
Emociones
Regular una emoción no significa apagarla ni evitar que aparezca. Las emociones no se eligen: aparecen como respuesta a lo que vivís, a lo que pensás, a lo que el cuerpo registra. Lo que sí podés hacer es cómo respondés a ellas.
Regular es poder atravesar una emoción sin que te barra. Es sentir angustia sin tomar decisiones impulsivas desde ahí. Es enojarte sin descargar ese enojo de una manera que después lamentás. Es estar triste sin interpretar que esa tristeza dice algo definitivo sobre tu vida.
Cuando el objetivo es no sentir, las estrategias que aparecen suelen ser evitación, distracción, o supresión. Funcionan a corto plazo, pero a largo plazo le dan más fuerza a la emoción. Lo que no se procesa no desaparece, se acumula.
Nombrar la emoción con precisión. Entender qué la disparó. Darle espacio sin actuar desde ella de inmediato. Usar el cuerpo: el movimiento, la respiración y el sueño regulan el sistema nervioso de manera directa. Y con el tiempo, en terapia, entender qué emociones te cuestan más y por qué.
La meta no es sentir menos. Es poder sentir sin que eso te lleve a lugares que no querés ir.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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