Emociones
Emociones
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Lo esencial
· Las emociones son respuestas automáticas ante situaciones que te importan: no son decisiones ni errores, son señales.
· Todas tienen una función: nos mueven, nos informan y nos conectan con los demás.
· No hay emociones buenas ni malas, hay emociones cómodas e incómodas. Lo que sí podés elegir es cómo responder.
A veces creemos que las emociones son un estorbo. Que sería mejor no sentir ciertas cosas, o no sentirlas tan fuerte. Pero las emociones no aparecen al azar, y entender qué son cambia mucho la forma de relacionarte con ellas.
Las emociones son respuestas automáticas ante situaciones que tienen relevancia para vos. Aparecen rápido, duran poco y tienen un correlato físico: el nudo en la panza, el calor en la cara, la tensión en el pecho. No son decisiones ni son errores. Son señales de que algo importa.
Son respuestas del organismo completo, no solo de la mente. Tienen una parte que pasa en el cuerpo, otra en lo que pensás y otra en lo que hacés o querés hacer. Las tres aparecen juntas, casi siempre sin que lo decidas.
Las emociones nos mueven, porque generan la energía para actuar. Nos informan, porque dicen cómo estamos por dentro antes de que lo podamos poner en palabras. Y nos conectan, porque le comunican a los demás qué necesitamos sin que tengamos que explicarlo.
El miedo te prepara para una amenaza. La tristeza señala una pérdida. El enojo indica que algo que valorás fue pasado por alto. Incluso las emociones que se sienten mal traen información.
La emoción es la respuesta inmediata: intensa, breve, automática. El sentimiento es lo que viene después, cuando la mente elabora esa emoción y la sostiene en el tiempo. Tienen el mismo origen, pero distinta duración y profundidad.
Además, no todas las emociones son iguales. Las primarias son universales y automáticas: alegría, tristeza, miedo, asco, ira, sorpresa. Las secundarias son más complejas y dependen de la historia de cada persona, como la culpa, la vergüenza, el orgullo, los celos o la nostalgia.
Muchas personas aprendieron que ciertas emociones no se muestran o no se sienten. La tristeza "es de débiles", el enojo "es de maleducados". Esas ideas llevan a suprimir lo que en realidad está tratando de decir algo, y evitarlas tiene un costo.
Si creés que las emociones son una elección, cuando aparecen las "incorrectas" te juzgás: "no tendría que sentirme así". Pero ese juicio no hace desaparecer la emoción. Le agrega culpa a lo que ya estabas sintiendo.
No hay emociones buenas ni malas, hay emociones cómodas e incómodas. Todas tienen algo para decir. El objetivo no es sentir solo las agradables, sino poder relacionarte con todo lo que aparece sin que te desborde y sin evitarlo.
No podés elegir que una emoción aparezca o no. Pero sí podés elegir cómo respondés a ella. Esa es la diferencia entre reaccionar y responder, y es algo que se trabaja en terapia. Tener emociones no dice nada malo de vos: dice que sos humano.
Si hay alguna emoción con la que te cuesta relacionarte, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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