Proceso terapéutico
Proceso terapéutico
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Lo esencial
· Las tareas entre sesiones no son deberes escolares: son experimentos o registros que se arman entre los dos.
· Las terapias que incluyen tareas obtienen mejores resultados, y la calidad importa más que la cantidad.
· Si no hiciste la tarea, eso también es información. No venís a rendir examen.
Es habitual llegar a sesión pidiendo disculpas por una tarea, con la misma cara con la que se entregaba la carpeta incompleta en el colegio. Vale la pena sacar esa idea del medio: en terapia no estás rindiendo nada.
Es algo que se arma entre terapeuta y paciente para hacer entre un encuentro y el otro, y no siempre busca lo mismo. A veces es un experimento: probás algo distinto de lo habitual y mirás qué pasa de verdad. Otras veces es un registro: anotás qué pensaste, qué sentiste y en qué momento, para traer material y mirarlo juntos en lugar de reconstruirlo de memoria.
Si lo que creés sobre vos funciona como una teoría, hay una sola manera de revisarla: saliendo a buscar datos, no quedándote en la charla. Eso es una tarea.
Lo que se trabaja en sesión importa mucho, pero con eso solo no alcanza. Las tareas le dan continuidad: ayudan a sostener lo trabajado durante el resto de los días, y también a traer material nuevo para el próximo encuentro.
Está medido, y se replicó una y otra vez: las terapias que incluyen tareas obtienen mejores resultados que las mismas terapias sin ellas. Y hay un dato que me gusta especialmente: la calidad de la tarea importa más que la cantidad. Un registro hecho con atención vale más que siete completados a las apuradas en la sala de espera.
Los dos. Quien te acompaña trae el método, vos traés el conocimiento sobre tu vida, y juntos arman qué vale la pena probar esa semana. Una tarea elegida de un solo lado casi siempre sale mal.
Y de la buena: puede decir que la tarea era muy grande, que no estaba clara o que apareció algo en el medio que vale la pena mirar. No venís a rendir examen, y no hay nota.
Lo que registrás da con qué pensar dentro de la sesión, y lo que probás afuera es donde buena parte del cambio termina de pasar: en ese momento un poco incómodo de hacer algo distinto y después volver a contar cómo te fue. Por eso una terapia en la que solo se habla puede sentirse muy bien y cambiar bastante poco. Entender es necesario, pero no siempre alcanza.
Las tareas son el puente entre lo que pasa en sesión y lo que pasa en tu vida, en los dos sentidos.
Si tenés dudas sobre cómo empezar o sobre cómo se trabaja en terapia, podemos conversarlo. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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