Proceso terapéutico

Por qué tu terapeuta te manda tareas

No es una tarea escolar

Es habitual llegar a una tarea entre sesiones con la misma cara con la que se entregaba antes la carpeta incompleta en el colegio. Vale la pena sacar esa idea del medio: ahí no se está rindiendo nada. Una tarea intersesión es algo que se arma entre terapeuta y paciente para hacer entre un encuentro y el otro, y no siempre busca lo mismo. A veces es un experimento, para probar algo distinto de lo habitual y ver qué pasa de verdad. Otras veces es un registro, para anotar qué se pensó y sintió en el momento, en vez de reconstruirlo de memoria en la sesión siguiente.

El cambio pasa también afuera del consultorio

Lo que se registra da con qué pensar dentro de la sesión, y lo que se prueba afuera es donde buena parte del cambio termina de pasar: en ese momento un poco incómodo de hacer algo distinto y después volver a contar cómo fue. Por eso una terapia en la que solo se habla puede sentirse muy bien y cambiar bastante poco: entender es necesario, pero no siempre alcanza para que algo se mueva.

Las tareas son el puente entre lo que pasa en sesión y lo que pasa en la vida cotidiana, en los dos sentidos.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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