TCC
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Cuando alguien llega a sesión y cuenta cómo estuvo la semana, no está describiendo los siete días tal cual sucedieron, sino la semana filtrada por cómo se siente en ese momento exacto. Un mal domingo puede teñir toda la semana hacia atrás. Un buen lunes puede borrar un jueves horrible.
Esto no tiene que ver con mala fe ni con mala memoria. Así funciona el recuerdo: se reconstruye cada vez que se evoca, y se reconstruye con el material emocional del presente.
Anotar en el momento, y no reconstruir después, es lo que corta ese círculo. Un registro escrito cuando algo está pasando es un dato que ya no se puede editar con el filtro emocional de después.
Hay algo más que suele pasar desapercibido: sacar un pensamiento de la cabeza y ponerlo en un papel le quita autoridad. Deja de ser una verdad indiscutida y pasa a ser algo que se puede mirar desde afuera.
¿Cómo te llevás vos con escribir lo que te pasa?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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