TCC
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Lo esencial
· El recuerdo no es un archivo guardado: se reconstruye cada vez con lo que sentís hoy.
· Por eso la semana que contás en sesión suele estar filtrada por cómo llegás ese día.
· Anotar en el momento congela un dato que ya no se puede editar, y le quita autoridad al pensamiento.
"¿Para qué lo voy a escribir si me acuerdo?" Es una de las preguntas más comunes cuando en terapia cognitivo conductual aparece la idea de los registros. La resistencia se entiende: suena a tarea escolar, da fiaca y encima hay que hacerlo justo cuando peor te sentís. Pero hay una razón de peso.
Y no es un problema tuyo. Recordar funciona menos como abrir un archivo guardado y más como reconstruir la escena con lo que tenés a mano hoy. Y lo que tenés a mano hoy depende bastante de cómo estás hoy.
Cuando alguien llega a sesión y cuenta cómo estuvo la semana, no está describiendo los siete días tal cual sucedieron, sino la semana filtrada por cómo se siente en ese momento exacto. Un mal domingo puede teñir toda la semana hacia atrás. Un buen lunes puede borrar un jueves horrible.
Esto no tiene que ver con mala fe ni con mala memoria. Así funciona el recuerdo: se reconstruye cada vez que se evoca, con el material emocional del presente. Y en los dos casos se termina trabajando sobre datos que no son del todo fieles.
Anotar en el momento, y no reconstruir después, es lo que corta ese círculo. Escrito ahí, en el día, con la angustia todavía presente, queda un dato que no se puede editar con el filtro emocional de después. Es la diferencia entre una foto y un recuerdo, y en terapia se trabaja mucho mejor con una foto.
Hay algo más que pasa solo al escribir. El pensamiento sale de tu cabeza y queda en un papel, mirándote. Adentro es una verdad. Escrito, empieza a parecer lo que es: una frase, dicha por alguien, en un momento particular. Deja de ser algo indiscutido y pasa a ser algo que se puede mirar desde afuera.
Salen mal siempre, y eso está previsto. Vas a quedarte mirando la hoja sin encontrar la frase, o vas a escribir "me sentí mal" tres veces seguidas. Es parte del entrenamiento.
Conviene completarlo cuando el pico ya bajó, y no en medio de la tormenta, porque ahí no se puede pensar. Si podés, el mismo día. Si no, esa noche. Si querés saber qué anotar, en esta nota cuento cómo armar un registro de pensamientos.
Si querés empezar a usar los registros como parte de tu proceso, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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