ACT
ACT
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Lo esencial
· Solemos contarnos quiénes somos con etiquetas: "soy ansioso", "soy desordenada", "siempre fui así".
· En ACT se distingue el yo que se describe (las historias) del yo que observa esas historias aparecer.
· No cambia lo que pensás de vos, sino la relación con eso: dejás de necesitar que sea verdad o mentira para seguir adelante.
Hay frases sobre vos que repetís tanto que ya las tomás como un hecho. Con este proceso se cierra el recorrido por el hexaflex de ACT, y es uno de los que más invita a mirar esas frases desde otro lugar.
"Soy ansioso." "Soy desordenada." "Siempre fui así." Usamos descripciones, roles y etiquetas para contarnos quiénes somos. El problema aparece cuando nos fusionamos tanto con esas historias que cualquier experiencia que las contradice se siente como una amenaza a la propia identidad, y no como información nueva.
En ACT se distingue el yo-contenido del yo-contexto. El yo-contenido son las historias, los roles y las etiquetas con las que nos describimos: "soy responsable", "soy un desastre para esto". El yo-contexto, también llamado self observador, es quien observa esas historias aparecer. Es el punto de vista desde el cual se mira, no lo que se mira.
A los 10 años pensabas distinto que ahora. Sentiste miedo, alegría y vergüenza en momentos muy diferentes de tu vida. Tu cuerpo cambió. Lo que se mantuvo estable a través de todo eso fue el lugar desde el cual observaste pasar cada uno de esos pensamientos y emociones. No sos tus pensamientos ni tus etiquetas. Sos quien los observa aparecer.
Cuando alguien está muy fusionado con su yo-contenido, por ejemplo con un "soy un fracaso", cualquier evidencia en contra se vuelve difícil de sostener, porque pone en juego quién es. Conectar con el yo-contexto da un lugar más estable desde donde mirar esos pensamientos, sin necesitar que sean falsos ni pelearse con ellos para sentirse bien.
Esto no cambia lo que pensás de vos en el momento. Lo que cambia es la relación con eso que pensás: dejás de necesitar que sea verdad o mentira para poder seguir funcionando.
No es algo que se explica y ya se entiende. Se entrena notando, en el momento en que aparece un pensamiento sobre quién sos, que hay alguien notando ese pensamiento. Ese "yo que nota" es el mismo en todas las situaciones, aunque el contenido cambie todo el tiempo.
Con este proceso se completa el recorrido por los seis pilares de ACT: aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, yo como contexto, valores y acción comprometida. No funcionan por separado, sino que trabajan en conjunto al servicio de la flexibilidad psicológica.
Para cerrar, te dejo una pregunta: ¿qué historias te contás sobre vos?
Si tenés dudas sobre cómo empezar a trabajar con ACT, podemos hablarlo. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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