ACT

Contacto con el momento presente: el quinto proceso del hexaflex de ACT

Lectura: 3 minutos

Lo esencial

· En ACT, el contacto con el momento presente no es meditar ni vaciar la mente: es la habilidad de dirigir la atención de manera flexible a lo que pasa ahora.
· El presente es el único lugar donde se puede actuar según lo que te importa.
· Estar presente no se alcanza de una vez: se entrena notando cuándo la mente se fue y volviendo, sin juzgarte.

La mente no para. Va al pasado, va al futuro, ensaya conversaciones, revive situaciones, construye escenarios. Y mientras tanto, el presente pasa. El contacto con el momento presente es el quinto proceso del hexaflex de ACT, y tiene mucho que ver con esto.

La mente no para

La mente humana tiene una tendencia fuerte a irse del presente. Va al pasado: revive lo que pasó, da vueltas sobre lo que se dijo o sobre lo que no salió bien. Va al futuro: anticipa lo que puede pasar, ensaya respuestas, construye escenarios.

Eso tiene un costo. Mientras la mente está en otro lado, la vida pasa sin que haya nadie ahí para vivirla.

No es meditar ni vaciar la mente

En ACT, el contacto con el momento presente no es sinónimo de mindfulness ni de meditar. Es la habilidad de dirigir la atención de manera flexible y voluntaria a lo que está pasando ahora, adentro (pensamientos, emociones, sensaciones) y afuera (el entorno, las personas, la situación). No es una atención rígida ni forzada. Es una atención que puede moverse.

Para qué sirve estar presente

El presente es el único lugar donde se puede actuar. Los valores y la acción comprometida, otros dos procesos de ACT, solo se pueden ejercer ahora, no en el pasado ni en el futuro. Cuando la mente está en otro lado, lo que hacemos queda en manos de hábitos y patrones automáticos, y no de lo que realmente nos importa.

Rumiación y ansiedad

La rumiación es la mente yendo al pasado de manera repetitiva, sin resolver nada. La ansiedad anticipatoria es la mente yendo al futuro y construyendo amenazas. Las dos aparecen cuando se pierde el contacto con lo que está pasando ahora.

No son la causa de la falta de presencia, pero sí se alimentan de ella y se sostienen mutuamente. Por eso tiene sentido que cueste tanto quedarse en el presente.

Se entrena, no se alcanza

Estar presente no es un estado que se logra y se mantiene para siempre. Es una habilidad que se practica: notar cuándo la mente se fue, y volver, sin juzgarte por haberte ido. La práctica no consiste en no irse, sino en darte cuenta y redirigir la atención. Y eso se puede hacer en cualquier momento, sin necesidad de meditar.

Para empezar, podés preguntarte: ¿a dónde se va tu mente cuando se va? ¿Al pasado o al futuro? ¿A lo que salió mal o a lo que puede salir mal?

Si sentís que tu mente vive en otro lado y querés aprender a volver al presente, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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