Perfeccionismo

Tu película entera contra el tráiler de otro

Lectura: 2 minutos

Lo esencial

· Comparar es automático, pero las redes le dan un combustible que antes no tenía.
· Comparás tu día completo contra los mejores momentos editados de otra persona: tu película entera contra su tráiler.
· No hace falta dejar las redes: ayuda notar cómo te sentís mientras scrolleás y animarte a cortar.

Abrís el teléfono para esperar un mensaje y terminás media hora después mirando la vida de gente que ni conocés bien, sintiéndote peor de lo que estabas antes de abrirlo. Algo cambia cuando scrolleás.

Comparar es automático

El cerebro compara todo el tiempo, sin pedirte permiso. Es una forma de ubicarse en el mundo. El problema está en con qué te comparás, y qué tan seguido lo hacés sin darte cuenta.

La comparación más injusta

Las redes le dan a esa comparación un combustible que antes no existía: acceso ilimitado a los mejores momentos editados de miles de personas, todo el día. Comparás tu día completo, con sus partes aburridas y complicadas, contra los mejores tres segundos del día de otra persona.

Lo que la comparación no te muestra es el contexto. Ves el viaje, no la deuda que quedó pagando. Ves la pareja feliz en la foto, no la pelea de la noche anterior. Estás midiendo tu película entera contra el tráiler editado de otra persona.

Scrollear sin interactuar pesa más

La investigación muestra algo puntual: mirar sin interactuar, sin comentar ni escribir, es lo que más se asocia con sentirse peor después. Interactuar con la gente que te importa no tiene el mismo efecto.

Además, compararte con alguien que parece tener algo mejor que vos (más éxito, más viajes, una pareja) duele más que compararte con alguien en tu misma situación. Y las redes están armadas para mostrarte justo ese tipo de contenido.

No se trata de dejar las redes

No hace falta borrarte de todo. Lo que ayuda es notar cómo te vas sintiendo mientras scrolleás, y diferenciar ese rato de mirar sin fin del rato en que realmente estás conectando con alguien. Y animarte a cortar cuando la sensación empieza a ser más de vacío que de conexión.

Una pregunta que puede ayudarte: antes de seguir scrolleando, preguntate qué estás buscando en ese momento. Si la respuesta es "nada en particular" y ya pasaron veinte minutos, quizás sea un buen momento para soltar el teléfono.

Si sentís que compararte te está pesando más de lo que querés, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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