Perfeccionismo
Perfeccionismo
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Lo esencial
· Ser exigente es apuntar alto. El perfeccionismo es cuando el estándar se vuelve un requisito para empezar, para entregar y hasta para valer.
· Se nota más en lo que hacés que en lo que pensás: revisiones infinitas, cosas que nunca mostrás, proyectos que no arrancás.
· La diferencia está en qué pasa cuando no llegás: si el error es un dato o una amenaza.
Es una de las preguntas que más me hacen cuando hablo de este tema: "¿entonces está mal ser exigente?". La respuesta corta es no. Y justamente por eso importa saber dónde está la línea.
"Soy exigente" y "soy perfeccionista" se dicen como si fueran lo mismo. Pero hay personas muy exigentes que disfrutan de lo que hacen, y personas para las que cada tarea es un examen. La diferencia no está en cuánto te pedís.
El perfeccionismo aparece cuando se cruzan dos cosas. Por un lado, el estándar deja de ser una dirección y pasa a ser un requisito: "si no está perfecto, no sirve". Por otro, el resultado deja de medir la tarea y pasa a medirte a vos. Los investigadores llaman discrepancia a vivir en esa brecha.
Por eso el perfeccionismo suele pasar desapercibido: no siempre es un pensamiento explícito, sino un patrón de conducta. Estas son algunas formas en que se delata:
· Revisar y volver a revisar lo que ya estaba listo.
· No entregar hasta que esté impecable.
· Postergar el inicio porque "todavía no están las condiciones".
· No delegar, porque nadie lo haría a tu altura.
· El todo o nada: si salió 99% bien, salió mal.
El perfeccionismo se vende como garantía de calidad. En la práctica, resta: tareas que tardan el triple, proyectos que nunca arrancan, trabajo bueno que nadie ve porque nunca está "listo". Protege tanto del error que termina impidiendo la obra.
Para la exigencia sana, equivocarse es información: algo para ajustar. El perfeccionismo convierte cada error en una amenaza personal. Por eso duele tanto, por eso se evita a cualquier costo y por eso paraliza.
El objetivo no es bajar tu ambición. Se trabaja la función del estándar, para que vuelva a ser una dirección en lugar de un requisito, y la relación con el error, para que vuelva a ser un dato en lugar de un veredicto. Podés seguir apuntando alto. Cambia lo que pasa cuando no llegás. Si querés herramientas concretas, en esta nota comparto seis.
Si te reconociste en estas conductas y querés trabajarlas, podemos hacerlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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