Perfeccionismo
Perfeccionismo
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Lo esencial
· El perfeccionismo no es un rasgo fijo: se puede trabajar, y se trabaja bien.
· Estas seis herramientas vienen de protocolos de TCC probados en ensayos clínicos con seguimiento de hasta un año.
· Están adaptadas para empezar por tu cuenta. En terapia se profundizan con un plan a medida.
Existe la idea de que el perfeccionismo es un rasgo fijo, parte del carácter, algo con lo que hay que aprender a convivir. La evidencia dice otra cosa: se puede trabajar, y se trabaja bien.
Las herramientas que siguen no son consejos sueltos. Vienen de protocolos de terapia cognitivo conductual diseñados para el perfeccionismo, que se pusieron a prueba en ensayos clínicos con seguimiento de hasta un año. En esos estudios, las mejoras se sostuvieron en el tiempo y también alcanzaron a la ansiedad y al estado de ánimo.
El pensamiento perfeccionista se disfraza de responsabilidad. Algunas señales para reconocerlo: "todavía no está listo", "una vuelta más", "mejor lo hago yo". Cuando aparezca, nombralo: es la exigencia hablando, todavía no son los hechos.
Antes de arrancar una tarea, escribí qué tiene que tener para estar lista, de forma concreta y verificable. Si al final cumple eso, se entrega. Si lo decide la sensación, la sensación siempre va a pedir una vuelta más.
Un límite de vueltas, no de tiempo: una revisión y se manda. Al principio incomoda, y esa incomodidad es exactamente lo que se está trabajando. Con la práctica, baja.
Elegí algo de bajo riesgo y entregalo deliberadamente muy bueno, sin llegar a impecable. Antes, anotá tu predicción: ¿qué va a pasar? Después comparala con lo que pasó en serio. El perfeccionismo pronostica catástrofes que casi nunca ocurren, y tus propios datos son el mejor antídoto.
El perfeccionismo trata cada tarea como si fuera una cirugía. Probá asignar niveles de antemano: qué pide excelencia real, qué pide un buen trabajo y qué pide solo estar hecho. Elegir dónde ponés tu estándar es una habilidad, y libera muchísima energía.
Si toda tu autoevaluación pasa por el rendimiento, cada tarea se vuelve un juicio sobre vos. Sumá otras cosas a la balanza del día: qué disfrutaste, a quién acompañaste, qué cuidaste. Que rendir no sea lo único que pese.
Estas versiones están adaptadas para que puedas empezar por tu cuenta. En terapia, las mismas herramientas se profundizan con un plan pensado para tu situación. ¿Cuál de las seis te cuesta más?
Si querés trabajar el perfeccionismo con un plan a tu medida, podemos hacerlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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