Autocompasión
Autocompasión
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Lo esencial
· La autocompasión es tratarte, en los momentos difíciles, como tratás a las personas que querés.
· Tratarte bien no te estanca: quienes son más autocompasivos mantienen sus estándares y se recuperan antes de un error.
· No hace falta sentir ternura por vos para empezar: la autocompasión es algo concreto que se hace.
Hay algo curioso en cómo tratamos a las personas que queremos comparado con cómo nos tratamos a nosotros. La mayoría sabemos ser buenos amigos: sabemos qué decir cuando alguien se equivoca o está agotado, y cómo acompañar sin juzgar. La habilidad ya está. Lo que casi nadie hace es usarla con la persona con la que convive las 24 horas del día.
La autocompasión tiene mala fama. Suena a bajar los brazos, a conformarse, a perder el filo. En consulta lo escucho seguido: "si me trato bien, me voy a estancar". Es una duda razonable, y por eso vale la pena mirar qué dice la evidencia.
Es tratarte, en los momentos difíciles, como tratás a las personas que querés. La investigación la describe con tres partes: amabilidad en lugar de juicio, recordar que equivocarse es humano y registrar lo que sentís sin exagerarlo ni taparlo.
Las personas con más autocompasión mantienen sus estándares. La diferencia aparece después de un error: se recuperan antes, le dan menos vueltas y vuelven a intentar. La autocrítica dura, en cambio, se asocia a más miedo a fallar y más postergación.
Castigarte después de un error le enseña a tu cuerpo que equivocarse es peligroso. Y de lo peligroso nos alejamos: postergás, no arriesgás, no mostrás. Tratarte bien hace posible lo contrario: volver a intentar sin que cada error sea una condena.
No necesitás sentir ternura por vos para empezar. La autocompasión es concreta: parar un momento, preguntarte qué necesitás y dártelo. Descansar aunque sientas que no te lo ganaste. Se practica, y con la práctica se vuelve más natural.
Y no apaga al crítico interno: te da otra manera de responderle. Por eso es la alternativa al circuito del impostor, la autoexigencia y el perfeccionismo. No es resignarse, es cambiar de estrategia. Si querés empezar con ejercicios concretos, en esta nota comparto algunas prácticas.
¿Qué se te aparece cuando pensás en aflojar un poco con vos?
Si te cuesta tratarte con la misma amabilidad que a los demás, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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