Autocompasión
Autocompasión
La amistad es la mejor prueba de que la amabilidad ya la sabemos ejercer. Lo que suele faltar no es la habilidad, sino animarse a cambiar el destinatario: dirigir esa misma amabilidad hacia una misma.
En los protocolos clínicos de compasión se empieza exactamente por ahí: practicando hacia alguien querido, porque hacia otros sale más fácil, y recién después se va acercando el ejercicio hacia una misma.
Es un camino paso a paso, con ejercicios concretos, no algo que se resuelve de un día para el otro.
¿Hacia quién te resulta más fácil ser amable? Vale la pena notarlo.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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