Rumiación
Rumiación
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Lo esencial
· Rumiar no es reflexionar: reflexionar te lleva a algún lado, rumiar te deja dando vueltas en el mismo lugar.
· Aparece más en momentos de ánimo bajo, de incertidumbre o de quietud, y por eso a la noche suele ser peor.
· Intentar no pensar no funciona. Lo que ayuda es cambiar la relación con el pensamiento, y el primer paso es reconocer que estás rumiando.
¿Tu cabeza para alguna vez? ¿O siempre está repasando algo, una conversación, una decisión, algo que dijiste o que no llegaste a decir? La rumiación es uno de los patrones que más aparece en consulta, y también uno de los que más se confunde con "ser una persona reflexiva" o con "tomarse las cosas en serio".
Reflexionar ayuda: analizás lo que pasó, sacás alguna conclusión y avanzás. Rumiar, en cambio, es dar vueltas: repasás lo mismo una y otra vez sin llegar a ningún lado. La diferencia no está en el tema, sino en si ese pensamiento te lleva a algo o simplemente te mantiene atrapado.
Pensás en algo que pasó una y otra vez. Analizás qué hiciste mal, qué podrías haber dicho, cómo salió. Buscás certezas que no existen. Y cuando por fin terminás con eso, empezás con otra cosa.
Lo engañoso es que se siente como si estuvieras procesando o resolviendo algo. Pero no es eso: es trabajo mental sin resultado.
La rumiación aparece con más facilidad en estados de ánimo bajos o ansiosos, en momentos de incertidumbre o de falta de control y frente a situaciones que quedaron sin resolver. También aparece en los momentos de quietud: cuando no hay nada que hacer, la cabeza busca algo en qué ocuparse. Por eso a la noche suele ser peor.
Lo primero que se suele intentar es no pensar en eso, pero no funciona. Tampoco alcanza con distraerse, porque el pensamiento vuelve. Las estrategias que sí tienen evidencia van en otra dirección: no buscan suprimir el pensamiento, sino cambiar la relación con él. De eso hablo en esta nota con herramientas para la rumiación.
La rumiación da la sensación de que te estás preparando o de que estás resolviendo algo. Pero en realidad es un loop que se retroalimenta y que, cuanto más tiempo le dedicás, más angustia genera y menos claridad te da.
Por eso, reconocer que estás rumiando, y no reflexionando, es el primer paso para salir del loop. Una buena forma de empezar es preguntarte si hay algún tema al que tu cabeza vuelve seguido sin llegar a ninguna conclusión.
Si sentís que tu cabeza no para y querés aprender a salir de ese loop, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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