Mindfulness
Mindfulness
Cuando dormir mal se vuelve un problema, lo habitual es buscar soluciones nocturnas: cambiar el colchón, otra almohada, ruido blanco. Pero muchas veces lo que falla ocurrió mucho antes, a las tres de la tarde, en cómo empezó la mañana, en si el cuerpo tiene claro en qué momento del día está. Prestar atención a esas señales durante el día (la luz de la mañana, el horario del café, cómo se cierra la noche) es una forma de mindfulness aplicado al propio ritmo, más que una técnica para forzar el sueño.
No hace falta ordenar el día entero de forma perfecta. Alcanza con encontrar el punto que, al moverse, arregla el resto: puede ser la luz al despertar, el horario de la última comida, o reservar la noche para algo tranquilo. Cuando el sueño no funciona, suele ser más útil mirar el día completo que seguir luchando contra la noche.
¿Qué parte de tu día creés que más influye en cómo dormís?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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