Perfeccionismo

Perfeccionismo: cuando el estándar nunca es suficiente

Lectura: 3 minutos

Lo esencial

· El perfeccionismo no es hacer las cosas bien: es creer que si no son perfectas, ni el resultado ni vos son suficientes.
· Muchas veces nació como un escudo contra la crítica o el rechazo, y con el tiempo ese escudo agota.
· No es lo opuesto de la procrastinación: es una de sus causas más frecuentes.

"Soy muy perfeccionista." Casi siempre se dice como si fuera un halago. Pero detrás de esa frase suele haber algo que cuesta bastante más de lo que rinde, y que vale la pena mirar con calma.

Qué es el perfeccionismo

Querer hacer las cosas bien no es perfeccionismo, eso es excelencia. El perfeccionismo es la creencia de que si no lo hacés perfecto, el resultado (y vos) no son suficientes. Funciona como un filtro: el estándar es imposible de alcanzar, así que nada de lo que hacés llega a ser lo bastante bueno.

Es un rasgo que puede estar más o menos presente, y no siempre es un problema. Se vuelve un problema cuando la distancia entre lo que lográs y lo que te exigís nunca se cierra. Ahí aparece su costo: ansiedad, procrastinación y una autoestima que se resiente cada vez que algo no sale como querías.

Por qué aparece

Muchas veces es una respuesta que en algún momento tuvo sentido. Quizás aprendiste que ser perfecta o perfecto te protegía de la crítica, del rechazo o de la sensación de no valer. "Si lo hago perfecto, nadie puede atacarme." "Si lo hago perfecto, me van a querer."

Así, la perfección se vuelve un escudo. El problema es que el escudo agota, y muchas veces sigue funcionando aunque ya no sea necesario.

Cómo se ve en el día a día

No siempre es fácil reconocerlo, porque se confunde con la responsabilidad o con el compromiso. Estas son algunas formas en que suele aparecer:

· Postergar, porque si no podés hacerlo bien, preferís no hacerlo.
· Que te cueste delegar.
· No mostrar nada en proceso, solo lo terminado y pulido.
· Tener una crítica interna muy dura ante cualquier error.
· Sentir que tus logros nunca son suficientes.
· Compararte con personas que "lo hacen mejor".

Perfeccionismo y procrastinación

Van muy de la mano. Si el estándar es la perfección, empezar se vuelve arriesgado, porque empezar implica la posibilidad de no llegar. Entonces aparece la salida más tentadora: no empezar. O empezar y abandonar antes de terminar. O terminar y no mostrarlo.

Por eso, aunque parezca contradictorio, el perfeccionismo no es lo opuesto de la procrastinación: es una de sus causas más frecuentes. Si te pasa seguido, en esta nota sobre procrastinación cuento por qué no tiene que ver con la pereza.

Lo que ayuda

Hay algunas cosas que suelen hacer una diferencia. La primera es distinguir entre excelencia y perfección. También ayuda practicar mostrar cosas imperfectas y observar que el mundo no se cae, y preguntarte de dónde viene ese estándar: ¿es tuyo o lo adoptaste de otro lado?

A eso se suma trabajar la relación con el error. Y en terapia, algo muy valioso es explorar qué está protegiendo ese perfeccionismo.

Hecho es mejor que perfecto

No porque la calidad no importe. Sino porque lo perfecto que nunca se termina no ayuda a nadie, tampoco a vos.

Si te reconociste en estos patrones y querés empezar a aflojar esa exigencia, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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