TCC

Pensamientos, emociones y conductas: cómo se conectan

Lectura: 2 minutos

Lo esencial

· En TCC se trabaja sobre tres niveles que están siempre en relación: pensamientos, emociones y conductas.
· No son tres cosas separadas, son un sistema: lo que pasa en uno afecta a los otros dos.
· Por eso en terapia se puede entrar por cualquiera de los tres, yendo de lo más accesible a lo más profundo.

Muchas personas me dicen que la TCC les suena, pero que no terminan de entender cómo funciona. Este es un buen lugar para empezar: cómo se conectan lo que pensás, lo que sentís y lo que hacés.

Los tres niveles

Los pensamientos son lo que interpretás sobre lo que te pasa, incluidos los pensamientos automáticos y las creencias sobre vos, los demás y el mundo. Las emociones son lo que sentís como respuesta a esas interpretaciones, como tristeza, ansiedad, enojo o culpa. Y las conductas son lo que hacés, o dejás de hacer, como respuesta a todo lo anterior: evitar, aislarte, postergar o buscar que alguien te tranquilice.

No son tres cosas separadas. Son un sistema

Si tenés pensamientos muy autocríticos durante el día, es probable que tus emociones se tiñan de eso y sientas tristeza, enojo o apatía. Y también que tus conductas cambien: dejás de salir, de ver gente, te retraés. Ese aislamiento alimenta los pensamientos negativos, y la rueda sigue girando.

Esto explica por qué a veces el malestar se mantiene aunque "racionalmente" sepas que no debería.

El malestar no viene de un solo lugar

Muchas veces intentamos cambiar cómo nos sentimos directamente, y no funciona, porque las emociones son una respuesta, no el punto de partida. Entender qué pensamiento o qué conducta está sosteniendo ese malestar es lo que abre la posibilidad de trabajarlo.

Se puede entrar por cualquiera de los tres

No siempre se empieza por los pensamientos. A veces lo más accesible es modificar una conducta: salir aunque no tengas ganas, hacer algo distinto de lo que el malestar te pide. Otras veces es nombrar y entender mejor lo que sentís. Y otras, revisar el pensamiento que está detrás. Lo importante es que tocar cualquiera de los tres niveles genera un efecto sobre los otros dos.

Algunos cambios son más rápidos que otros

Modificar un pensamiento automático es más accesible que cambiar una creencia nuclear, esas ideas profundas sobre uno mismo que se construyeron durante años. Eso no significa que no se puedan trabajar, sino que llevan más tiempo y más capas. Por eso en terapia se va de lo más accesible a lo más profundo, sin apuro y con criterio.

¿Qué notás primero cuando algo te genera malestar: los pensamientos, las emociones o las conductas?

Si tenés dudas sobre cómo empezar o sobre cómo se trabaja con este modelo, podemos conversarlo. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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