Ansiedad y estrés
Ansiedad y estrés
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Lo esencial
· El estrés no se mide por el tamaño de lo que te pasa, sino por la distancia entre lo que se te pide y lo que sentís que tenés.
· Por eso la misma situación no le pesa igual a todos, y eso no habla de fuerza de voluntad sino de recursos.
· En terapia se revisan dos lecturas: la de la situación y la de vos. Las dos se pueden mover.
Terminás la semana arrastrándote, mirás alrededor y parece que el resto pudo y vos no. Y aparece la pregunta de siempre, con culpa: ¿por qué a vos te cuesta tanto algo que a tu alrededor parece fácil? Esa pregunta tiene respuesta, y no es "sos más débil".
Es la respuesta del cuerpo y de la mente frente a una demanda del ambiente. Sirve: te activa, te enfoca y te prepara para responder. Y como toda respuesta, tiene un momento de encenderse y otro de apagarse.
En psicología lo pensamos así: el estrés aparece cuando lo que la situación te pide supera lo que sentís que tenés para responder. No vive en la situación ni en vos, vive en la distancia entre las dos.
Tu cabeza se hace dos preguntas. La primera: ¿esto es una amenaza para mí? La segunda: ¿tengo con qué? Las dos se responden en segundos, sin que lo notes, y de esas respuestas depende que la misma situación te active o te desborde.
Una mudanza, un examen, un hijo con fiebre. Lo que cambia el resultado es con qué llegás: cuánto dormiste, con quién contás, cuántas veces resolviste algo parecido. Nada de eso es fuerza de voluntad. Son recursos.
El estrés responde a una causa externa y se apaga cuando la situación se resuelve. La ansiedad es interna: es tu reacción al estrés, sigue ahí aunque la amenaza ya no esté y muchas veces aparece sin que haya ninguna.
Hay tres señales para prestar atención: que interfiera en tu vida cotidiana, que te haga evitar cosas y que parezca estar siempre presente. Cuando aparecen las tres, ya no alcanza con esperar a que pase el mes difícil.
En terapia esto se trabaja en dos direcciones a la vez, y ninguna es aguantar más. Se revisa la lectura que hacés de la situación, porque casi siempre hay una exageración de la amenaza que ni notás. Y se revisa la lectura que hacés de vos, porque casi siempre hay recursos que no estás contando: cosas que ya resolviste, gente que estaría dispuesta a ayudarte si supiera.
Las dos lecturas se pueden mover. Esa es la mejor noticia de todo el modelo: te sentís rehén de tu percepción, y no lo sos.
Si sentís que el estrés te está desbordando, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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