Ansiedad y estrés

El estrés que no parece estrés

Lectura: 2 minutos

Lo esencial

· El estrés no siempre se ve como alguien corriendo con mil cosas encima. Muchas veces es más silencioso.
· Se disfraza de otras cosas: cansancio que no se va, olvidos, mal humor, estar con alguien sin estar del todo.
· No te estás rompiendo: es un sistema sobrecargado que avisa por todos los frentes a la vez.

Al estrés lo solemos imaginar como alguien corriendo, con mil cosas encima, al borde de un ataque. Y a veces es eso. Pero muchas veces es más silencioso, y justamente por eso cuesta tanto reconocerlo.

Escenas que quizás te suenen

Dormiste ocho horas y te levantás como si no hubieras pegado un ojo, con la mandíbula apretada y los hombros a la altura de las orejas. Releés el mismo mensaje tres veces y seguís sin saber qué decía. Entrás a la cocina y te quedás sin saber a qué fuiste.

Alguien que querés te está hablando y asentís en los momentos justos, pero no registraste una sola palabra. Y saltás por cualquier cosa: una pregunta de más o un ruido alcanzan para dejarte al borde, con ganas de que todos desaparezcan un rato.

El balance de la noche

Cuando llega la noche, el balance suele ser duro: que te falla la cabeza, que estás intratable, que no estás para nadie. Que algo se te está rompiendo por dentro.

Cada una de estas cosas, por separado, parece un defecto propio: un problema de memoria, mal carácter, estar medio ausente. Y así se puede convivir años con estrés sin saber que lo que pasa es eso.

Es una sola cosa

Vale la pena frenar un segundo. Nada de eso está suelto, y no te estás rompiendo. Es una sola cosa, metida en todos lados a la vez.

Eso es el estrés. No se queda en el cuerpo: se mete en tu cabeza, en tu humor y en tu forma de estar con los demás. Cuando la demanda viene superando tus recursos desde hace tiempo, el sistema empieza a ceder por donde puede, y avisa por todos esos frentes juntos.

Un sistema pidiendo que le bajen la carga

Todo eso junto no te convierte en un desastre, aunque de noche se sienta así. Es un sistema sobrecargado que está pidiendo que le bajes la carga. Reconocer el estrés donde aparece, aunque no tenga la forma que esperabas, es el primer paso para empezar a aliviarlo. Sobre por dónde se empieza, escribí esta nota sobre los tres frentes del estrés.

Si te reconociste en estas escenas y querés empezar a bajar esa carga, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

Seguí explorando

Ansiedad y estrésLos tres frentes del estrés Ansiedad y estrés“Es estrés” no es una respuesta, es el comienzo Ansiedad y estrésNo sos rehén de tu percepción

¿Querés trabajar esto en terapia?

Podemos conversarlo

Si esto te pasa y querés trabajarlo, podemos conversar.

Quiero consultar WhatsApp