Mindfulness
Mindfulness
El mindfulness tiene respaldo empírico para el manejo del estrés, la ansiedad, la depresión y la regulación emocional. No es una moda: tiene décadas de investigación detrás.
Entrenar la atención cambia la relación con los propios pensamientos y emociones. No los elimina: permite observarlos sin ser arrastrado. Aparece una pequeña pausa entre el estímulo y la respuesta. En esa pausa hay posibilidad de elección.
La práctica formal implica un tiempo dedicado: meditación de respiración, exploración corporal, movimiento consciente. La práctica informal es llevar esa misma calidad de atención a lo cotidiano: comer, caminar, escuchar. Las dos se complementan. No hace falta empezar con mucho tiempo.
Es una herramienta muy útil para reducir la reactividad ante pensamientos automáticos, interrumpir ciclos de pensamientos rumiativos, trabajar la relación con emociones difíciles y como parte de un trabajo más amplio en regulación emocional.
5 minutos. Sentate, cerrá los ojos, prestá atención a la respiración. Cuando la mente se vaya (y se va a ir), atendé a lo que aparece, sin juzgarlo. En la próxima inhalación intentá llevar la atención nuevamente a la respiración. Eso ya es práctica.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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