Límites

La culpa que se presenta como certeza, no como emoción

La culpa como certeza, no como emoción

Es de las cosas más frecuentes en consulta últimamente. Y casi nunca aparece como “me siento culpable”. Aparece como la certeza de estar en falta, de deberle algo a alguien, aunque desde afuera no haya nada que señalar. Se vive como una deuda real, no como una emoción para observar.

La culpa no se discute con argumentos

Darse cuenta de que quizás no hay ninguna falta puede ser uno de los trabajos más largos de un proceso terapéutico. Nadie deja de sentirse culpable porque le demuestren que no tiene motivo: la culpa no se resuelve con argumentos. Lo que sí cambia las cosas es dejar de tratarla como una orden automática. Se puede sentir, escuchar lo que viene a decir, mirarla de cerca, y recién después decidir si hay algo para hacer.

En ese “recién después” está casi todo, y es justamente lo que casi nadie se permite.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

Recurso gratuito relacionado

Poné límites sin culpa

Poné límites sin culpa

Aprender a decir que no y cuidar tu energía sin sentirte mal

Descargar gratis

Seguí explorando

Vínculos y límitesEl miedo a volverte insensible si dejás de obedecer a la culpa Vínculos y límitesCuando reparar no alcanza: la diferencia entre culpa y vergüenza Vínculos y límitesSentir culpa al poner un límite no significa que hiciste algo mal

¿Querés trabajar esto en terapia?

Podemos conversarlo

Si esto te pasa y querés trabajarlo, podemos conversar.

Quiero consultar WhatsApp