Límites

Cuando reparar no alcanza: la diferencia entre culpa y vergüenza

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Lo esencial

· Hay una sensación de estar siempre en falta que se aprende, y que se agarra de cualquier cosa para darse la razón.
· Cuando reparás y la culpa igual no se apaga, muchas veces lo que hay debajo es vergüenza y no culpa.
· Cuando hubo un daño real, la culpa tiene razón. La idea es poder escucharla y decidir, en lugar de obedecerla de entrada.

Mucha gente llega a consulta sintiéndose en falta todo el tiempo, con la certeza de haber hecho algo mal, aunque al mirarlo de cerca no haya ninguna falta que señalar. Es una sensación que acompaña hace tanto que ya ni se ve: la de estar siempre un poco en falta.

Cómo aparece en el día a día

Descansás un rato y algo adentro te dice que tendrías que estar haciendo otra cosa. Te va bien en algo y no lo disfrutás del todo, porque pensás en alguien a quien no le está yendo igual. Alguien cercano está mal y lo cargás como si fuera tarea tuya, como si sacarlo de ahí dependiera de vos.

Y siempre encontrás con qué. Nunca falta el motivo para sentir que algo hiciste mal.

No estás en falta todo el tiempo

Vale la pena frenar un segundo. No estás en falta todo el tiempo. Aprendiste a sentirte así, y esa sensación se agarra de cualquier cosa para darse la razón.

Cuando reparar no alcanza para apagarla

Por eso no afloja compensando. Te disculpás, das de más, cancelás tus planes, y vuelve igual. A veces se repara y la culpa no se apaga, y ahí, casi siempre, lo que hay debajo es vergüenza y no culpa.

Se puede trabajar por otro lado: aprendiendo a sentirla sin salir corriendo a obedecerla.

Escuchar la culpa, no obedecerla de entrada

Esto no es un permiso para pasar por encima de los demás. Cuando hubo un daño real, la culpa tiene razón, y ahí sí corresponde reparar. La idea es poder escucharla y decidir, en lugar de sacártela de encima como sea o de obedecerla sin revisarla.

Es un tema distinto al de poner límites, que tiene que ver con cómo decir que no. Este es sobre lo que te pasa después de haberlo dicho. Si te interesa ese otro lado, en esta nota hablo de por qué cuesta tanto poner un límite.

Si vivís con esa sensación de estar siempre en falta y querés empezar a aflojarla, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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