Mindfulness
Mindfulness
Tu pareja te está contando algo y vos ya estás pensando qué vas a responder, o repasando algo que pasó en el trabajo, o calculando cuánto falta para que termine la charla. El cuerpo está ahí. La cabeza, en otro lado completamente distinto.
Esto pasa todo el tiempo, y no es porque no te importe la otra persona. Es que estar presente de verdad requiere algo más que estar en la misma habitación.
Requiere entrenar tres cosas que suelen darse por sentadas: hacia dónde dirigís tu intención, cuánta atención real le ponés al presente, y con qué actitud sostenés esa atención.
La evidencia muestra que practicar mindfulness con constancia mejora cómo se percibe la calidad del vínculo.
El primer paso es simple: la próxima vez que alguien te hable, notá si tu cabeza ya armó la respuesta antes de que termine de hablar. Ese es exactamente el punto donde se puede empezar a entrenar la presencia.
¿Notaste alguna vez la diferencia entre estar en el mismo lugar que alguien y estar realmente ahí con esa persona?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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