Vínculos y límites
Vínculos y límites
Crecimos con una sola imagen de pareja en la cabeza: dos personas, exclusividad total, para toda la vida. Es un modelo válido y el que muchas personas eligen, pero no es el único que existe, y tampoco es el único que funciona.
La ciencia viene mostrando algo que incomoda a más de uno: cuando se compara la satisfacción de personas en relaciones monógamas con la de personas en relaciones no monógamas consensuadas, con acuerdo real entre todas las partes, no aparecen diferencias significativas. Ninguna de las dos estructuras garantiza más felicidad por sí sola.
Lo que sí predice qué tan bien te va en un vínculo es otra cosa: si podés ser vos misma o vos mismo ahí adentro, si sentís que valés y que sos capaz, y si hay conexión real con la otra persona. Eso importa mucho más que el formato que hayas elegido.
No se trata de decirte qué estructura elegir, sino de mostrar que hay más de una forma válida, y que los desafíos de fondo (comunicarse, sostener acuerdos, manejar el conflicto) aparecen en todas por igual.
¿Con qué idea de pareja creciste vos?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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