Límites
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Lo esencial
· Escribir algo que te pesa, limarlo y terminar borrándolo trae un alivio inmediato.
· Ese alivio es justamente lo que hace que vuelvas a callarte la próxima vez.
· El costo no desaparece, se posterga: y no lo borraste por cobardía, sino porque aprendiste que decir lo que sentías tenía un costo.
El mensaje escrito y borrado es una de las escenas más comunes que escucho en consulta. Y casi siempre viene acompañado de la misma explicación: "total, no era tan importante". Casi siempre era importante.
Escribiste ese mensaje que venías postergando hace días. Lo releíste y empezaste a limarlo: le sacaste una parte porque sonaba dura, le agregaste un "igual no pasa nada" y le pusiste un emoji al final, por las dudas. Lo volviste a leer, ya no decía nada, y lo borraste.
Y sentiste alivio, uno inmediato y enorme, de haber esquivado algo. Después seguiste con tu día, pero el tema no se fue: se quedó dando vueltas, y ahora encima con bronca por no haberlo mandado.
Ese alivio es el que te va a llevar a borrar el próximo mensaje, y el siguiente. Es un mecanismo de evitación bastante estudiado: lo que te calma en el momento es, muchas veces, lo mismo que sostiene el problema en el tiempo.
Ese alivio sale carísimo. El costo no desaparece, se posterga. Cada mensaje que borrás se suma a una pila, y esa pila la termina pagando alguien: el otro, un día cualquiera, por una pavada, o vos, todas las noches.
Se acumula en las cosas no dichas, en la bronca que se guarda sin nombre y en esa versión tuya que termina estallando por algo pequeño, para después pasarse la noche con vergüenza.
Hay algo importante para decir: no lo borraste por cobardía. Lo borraste porque en algún momento aprendiste que decir lo que sentías tenía un costo. Y lo que se aprendió se puede revisar.
Poner en palabras lo que necesitás decir, aunque sea de a poco, es lo que evita que ese pozo se siga llenando. Si querés una forma concreta de hacerlo, en esta nota comparto una estructura en cuatro partes para decir lo difícil.
Si tenés mensajes escritos y sin mandar, y querés empezar a decir lo que te cuesta, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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