Límites
Límites
Es una escena muy común: escribís algo que te está pesando, lo releés, y lo borrás. La explicación que te das suele ser "total no era tan importante". Casi nunca es así. Lo que pasó es otra cosa: al borrarlo sentiste un alivio inmediato, y ese alivio es el que te va a llevar a borrar el próximo mensaje, y el siguiente. Es un mecanismo de evitación bastante estudiado: lo que te calma en el momento es, muchas veces, lo mismo que sostiene el problema en el tiempo.
El costo no desaparece, se posterga. Se acumula en la pila de cosas no dichas, en la bronca que se guarda sin nombre, y en esa versión de vos que termina estallando por algo pequeño y desproporcionado, para después pasarse la noche con vergüenza. Poner en palabras lo que necesitás decir, aunque sea de a poco, es lo que evita que ese pozo se siga llenando.
¿Qué mensaje tenés escrito y sin mandar ahora mismo?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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