Vínculos y límites
Vínculos y límites
Lectura: 2 minutos
Lo esencial
· Lo que se repite todos los días termina haciéndose en piloto automático, y casi no deja huella en la memoria.
· La mente de principiante propone acercarte a algo conocido con curiosidad por este momento, que no se va a repetir igual.
· No hace falta estar presente todo el día: con una sola rutina hecha con atención ya estás practicando.
¿Cuántas veces llegaste a la noche sin acordarte de casi nada de lo que hiciste en el día? Con chicos chiquitos, los días se parecen tanto entre sí que se mezclan, y lo que se hace en automático casi no deja huella en la memoria. Un minuto de atención, en cambio, puede quedarse.
Bañar, dar de comer, hacer dormir. Lo que se repite todos los días termina haciéndose sin mirar, con la cabeza en la lista de pendientes o en lo que pasó a la mañana.
Es una de las actitudes que el mindfulness propone cultivar: acercarte a algo conocido como si no lo conocieras, con curiosidad por este momento en particular, que no se va a repetir igual.
Notá la temperatura del agua en la mano, el peso del cuerpo que sostenés, el sonido de las salpicaduras. Si la mente se va a lo que falta hacer, volvé a una sola sensación.
Fijate en los colores del plato, en los gestos de su cara con cada bocado y en tu respiración mientras esperás. Que termine todo enchastrado no cambia nada: la práctica sigue siendo la misma.
En la penumbra, registrá el ritmo de su respiración y el de la tuya, y el contacto de tu mano en su espalda. Si aparece la impaciencia, notala también y volvé al contacto.
Si no tenés hijos, sirve igual con lavar los platos, preparar el mate o ducharte. Cualquier tarea de todos los días puede ser un rato de práctica: elegí una y prestá atención a lo que tiene de distinto hoy.
Estar presente todo el día es imposible. Elegir una sola rutina para hacerla con atención ya es practicar, y volver cada vez que la mente se va también lo es. Con esta práctica cierra la serie de mindfulness de las últimas seis semanas, y el gesto que se repitió en todas fue ese: notar adónde se fue la atención y traerla de vuelta, con amabilidad. Alcanza con estar de verdad en algún momento del día, aunque el resto pase rápido.
Si querés incorporar prácticas como esta en un proceso de terapia, podés escribirme. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
Seguí explorando
¿Querés trabajar esto en terapia?
Si esto te pasa y querés trabajarlo, podemos conversar.