TCC

Lo que pasa en la cabeza de tu terapeuta durante la sesión

Lectura: 3 minutos

Lo esencial

· En TCC, el trabajo empieza por armar un mapa de por qué llegaste hasta acá, y se arma entre los dos.
· Se buscan tres cosas: qué te dejó vulnerable, qué lo disparó ahora y qué lo sostiene hoy.
· La terapia trabaja sobre lo que sostiene el problema en el presente. Tu historia explica cómo llegaste, pero no decide dónde termina esto.

Muchas personas se preguntan qué pasa por la cabeza de quien las atiende mientras cuentan lo que les pasa. Acá quiero contarte cómo se piensa un caso en terapia cognitivo conductual, empezando por donde se empieza en serio: la conceptualización.

La pregunta de la primera sesión

Casi todo el mundo llega con la misma pregunta, aunque la diga con otras palabras: "¿por qué me pasa esto a mí y a otros no?". Y trae una sospecha adentro: que hay algo defectuoso en uno. Lo que se da en TCC es un mapa de por qué llegaste hasta acá, y se arma entre los dos.

Una hipótesis, no un diagnóstico fijo

Cuando alguien cuenta lo que le pasa, no estoy escuchando solo un problema: estoy armando una hipótesis. Esa hipótesis se comparte con la persona, se discute y se va corrigiendo entre los dos cada vez que la realidad no la confirma. No es algo que se baja desde la silla del terapeuta.

Nada viene de un solo lado

Para armar ese mapa se miran tres planos a la vez. Lo biológico: tu temperamento, tu salud, cómo dormís, tu genética. Lo psicológico: lo que aprendiste a pensar, lo que hacés cuando algo te supera. Y lo social: tu trabajo, tus vínculos, tu contexto, lo que te tocó.

Las tres preguntas

Qué te dejó vulnerable a esto. Qué lo disparó ahora y no hace tres años. Y la más importante: qué lo está sosteniendo hoy.

Con el estrés, por ejemplo, podría verse así. Lo que te dejó vulnerable: creciste en una casa donde parar estaba mal visto. Lo que lo disparó: se enfermó tu mamá y te hiciste cargo. Lo que lo sostiene: dormís cinco horas, dejaste de ver gente y no pedís ayuda porque "todos están ocupados".

Lo que sostiene el problema no es una falla tuya

Lo que mantiene un problema casi nunca es una falla de carácter. Son cosas que hacés para sentirte mejor a corto plazo y que te hunden a largo plazo: aislarte, cancelar, anticipar, no delegar. Tienen su lógica, y por eso cuestan tanto de soltar.

El trabajo es sobre el presente

La terapia trabaja sobre lo que sostiene el problema, que es lo único que está en el presente. Tu historia explica cómo llegaste hasta acá, pero no decide dónde termina esto. Sobre lo que te pasó no se puede hacer nada. Sobre lo que hacés hoy con eso, sí.

Y un mito que conviene aclarar: la TCC sí mira el pasado. Lo mira para entender de dónde salieron tus reglas y tus vulnerabilidades. Lo que no hace es quedarse a vivir ahí, porque el cambio se juega en lo que sostiene el problema ahora.

Lo que más alivia de este momento, y se nota en la cara de la gente, es entender que lo que le pasa tiene una explicación que no la convierte en un defecto de fábrica.

Si tenés dudas sobre cómo empezar o sobre cómo sería trabajar así, podemos conversarlo. Escribime por WhatsApp.

— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)

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