Vínculos y límites
Vínculos y límites
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Lo esencial
· Lo que cuenta como infidelidad depende de lo que acordó cada pareja. Lo que tienen en común es que se rompe un acuerdo.
· Los motivos son muy variados y no siempre reflejan cómo estaba el vínculo. Entender por qué pasó no es justificarlo.
· Quedarse o separarse son decisiones igual de válidas, y ninguna de las dos es un fracaso.
¿Escuchaste alguna vez que "si alguien es infiel, es porque en su casa le faltaba algo"? Es una de las ideas más repetidas sobre el tema, y tiene un costo. En esta nota te cuento qué cuenta como infidelidad, por qué puede pasar y qué queda después, para las dos partes.
Para algunas parejas, un mensaje con coqueteo ya es infidelidad. Para otras, ni siquiera un encuentro sexual lo es, si así lo pactaron. Lo que tienen en común es que se rompe un acuerdo, dicho o supuesto.
Una intimidad sostenida con otra persona, con confidencias, secreto y una conexión que se esconde, puede doler tanto como un encuentro físico. A veces, incluso más.
Falta de amor o de atención, enojo, deseo sexual, necesidad de sentirse valioso o valiosa, o una situación puntual. Los estudios sobre los motivos encontraron razones muy distintas, y no todas reflejan cómo estaba el vínculo.
Ahí está el costo de pensar que "algo faltaba en casa": deja a quien fue engañado o engañada preguntándose qué hizo mal, revisando cada discusión y cada año de la relación en busca de una falla propia. A veces hubo problemas en el vínculo, y a veces no. Las razones de quien decide ser infiel pueden tener mucho más que ver con su propia historia, con lo que buscaba en ese momento o con una situación, que con lo que la otra persona dio o dejó de dar.
Saber por qué pasó ayuda a ordenar lo ocurrido. Aun así, la responsabilidad de la decisión sigue siendo de quien la tomó, aunque la pareja estuviera atravesando problemas.
Separar lo que te toca de lo que no te toca no borra el dolor, aunque sí te saca de encima un peso que no te corresponde.
Imágenes que vuelven solas, necesidad de saber cada detalle, desconfianza de todo lo vivido, insomnio. Quien se entera suele atravesar una reacción muy intensa, esperable ante una herida de ese tamaño.
Culpa, vergüenza, miedo a perderlo todo y, a veces, confusión sobre lo que quiere. Reconocer ese malestar no le quita peso a lo que hizo, y es parte de poder hablarlo.
Hay parejas que se separan y parejas que eligen reconstruir. Las que deciden trabajarlo, muchas veces con ayuda, pueden recuperar la confianza con el tiempo. Ninguna de las dos decisiones es un fracaso.
Quizás te sirva preguntarte qué idea sobre la infidelidad escuchaste tantas veces que terminaste creyéndola.
Si estás atravesando una infidelidad, de cualquiera de los dos lados, y querés un espacio para ordenar lo que te pasa, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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