TCC
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Revisás el celular por enésima vez y no contestó. Ya lo tenés decidido: es porque estás de más. Pero nunca preguntaste, y esa misma persona sigue viendo tus historias, y la semana pasada te dijo que te quería. Ahí está la brecha, entre lo que tu cuerpo siente y lo que en realidad está pasando del otro lado.
Cuando anticipás un rechazo, el sistema nervioso se mueve como si ya hubiera ocurrido, mientras la otra persona sigue con su día, completamente ajena a la historia que armaste en tu cabeza.
La idea no es desconocer esa sensibilidad, que es real y viene de un lugar concreto. Es trabajar la diferencia entre sentir miedo y construir una certeza sobre algo que jamás preguntaste, para que no termine alejándote de los vínculos que en el fondo querés sostener.
¿Te pasó de anticipar algo que después no era como pensabas?
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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