ACT
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Imaginate una fiesta a la que llega un invitado que no convocaste. Podés pasar toda la noche parada en la puerta, discutiendo con él para que se vaya. O podés dejarlo estar, aunque no te guste que esté ahí, y volver a disfrutar de la fiesta. Esta es una de las metáforas clásicas de ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), y sirve para pensar qué hacemos con los pensamientos incómodos.
El pensamiento "esto todavía no está listo" suele funcionar como ese invitado. Cuanta más energía se destina a intentar echarlo (revisando una vez más, postergando la entrega, repasando de noche), menos queda disponible para lo que de verdad importa. El malestar del momento no es el único costo: también lo es la fiesta entera que te perdés mientras hacés guardia.
Aceptar que un pensamiento está presente no significa creer que tiene razón, ni resignarse a él. Significa que deje de ser quien decide dónde estás parada. El pensamiento puede seguir ahí, incómodo, mientras vos volvés a la fiesta.
¿Hay algún pensamiento que cuanto más intentás sacarte, más aparece? Notarlo ya es un primer paso.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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