Emociones
Emociones
Lectura: 2 minutos
Lo esencial
· Podés entender todo sobre tu estilo de apego y aun así repetir el mismo movimiento, porque el apego actúa antes de que puedas razonar.
· El trabajo práctico empieza por notar el instante entre el disparador y el impulso, y hacer algo distinto, aunque sea chiquito.
· El apego se modifica despacio, sobre todo dentro de vínculos seguros y en terapia.
En el trabajo con apego hay algo que se ve seguido: el cambio casi nunca viene solo del entendimiento. Una persona puede saber exactamente qué estilo tiene, de dónde viene y cómo se activa, y aun así repetir el mismo movimiento cuando el vínculo se pone en juego.
Eso no es falta de esfuerzo. El apego funciona más rápido que el pensamiento: antes de que puedas razonar, ya actuaste. Por eso, además de entenderlo, hace falta un trabajo práctico, de a pasos.
Tu apego no está encendido todo el tiempo. Se activa en momentos puntuales: cuando alguien tarda en responder, cuando un vínculo se vuelve más íntimo o cuando sentís que te dejan afuera. Esos son tus disparadores.
Cada estilo tiene un movimiento automático. El apego ansioso empuja a perseguir y a chequear. El evitativo empuja a alejarse y a cortar. Ese impulso calma en el momento y, a la vez, sostiene el patrón en el tiempo.
Si el impulso es escribir cinco veces, bancá la espera sin mandar el sexto mensaje. Si el impulso es desaparecer, quedate y decí que la cercanía te incomoda. No hace falta una hazaña: alcanza con un gesto en contra del molde.
Casi siempre, lo que temías no pasa. El otro no se fue por un mensaje menos, ni te invadió por quedarte. Cada vez que lo comprobás, el molde afloja un poco. Es lento, y así es como se corre.
Ese instante entre el disparador y el impulso es pequeño al principio, pero con el tiempo se va ampliando, y ahí una respuesta distinta empieza a hacer diferencia.
El apego se reaprende sobre todo dentro de relaciones que te tratan distinto a como aprendiste a esperar: gente que está, que avisa, que no desaparece. La investigación sobre seguridad aprendida muestra que el estilo de apego se puede modificar, especialmente en vínculos así, incluida la relación terapéutica.
Y una parte honesta: esto no se hace a pura voluntad ni en soledad, y no cambia en una semana. Lo de arriba sirve para empezar, no para resolverlo por tu cuenta. Si querés entender mejor tu estilo, en esta nota cuento por qué te vinculás como te vinculás.
Si te reconocés repitiendo el mismo movimiento en tus vínculos, podemos trabajarlo juntos en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
Recurso gratuito relacionado
Estilos de apego
Un recurso para entender cómo te vinculás y por qué amás de la forma en que amás
Descargar gratisSeguí explorando
¿Querés trabajar esto en terapia?
Si esto te pasa y querés trabajarlo, podemos conversar.