Depresión
Depresión
Uno de los patrones centrales de la depresión es la inactividad: cuando te sentís mal, no hacés cosas. Y cuando no hacés cosas, te sentís peor. Es un círculo. La TCC lo trabaja de afuera hacia adentro, porque esperar a sentirse bien para actuar rara vez funciona.
La herramienta más importante. Consiste en programar actividades que antes generaban satisfacción o que están alineadas con lo que valorás, aunque en el momento no tengas ganas. La idea es que la acción precede al estado de ánimo, no al revés. No es forzarse: es dar pasos pequeños y observar qué pasa.
La depresión viene acompañada de pensamientos muy negativos y muy automáticos: "no sirvo para nada", "esto no va a mejorar", "no le importo a nadie". Registrarlos y cuestionarlos, sin tratar de eliminarlos de golpe, es parte central del trabajo.
No como premio, sino como necesidad. El cerebro necesita registrar momentos de disfrute para contrarrestar el sesgo negativo que instala la depresión. Pequeños, concretos, posibles.
La depresión dice que no tiene sentido intentarlo. El tratamiento demuestra lo contrario, de a pasos chicos.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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