Vínculos y límites
Vínculos y límites
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Lo esencial
· Después de enterarte, todo parece una señal, aunque en su momento eran cosas ambiguas.
· Confiar en tu pareja era parte del acuerdo que tenían, y eso no te convierte en alguien que no supo ver.
· Cuando la culpa ocupa tanto lugar, ayuda preguntarte cómo le hablarías a otra persona en tu situación.
A veces todo empieza de la forma más común. Es un miércoles cualquiera y estás buscando una receta en la tablet que comparten. Arriba aparece una notificación de un chat que no conocés: un nombre que no te suena y un "¿mañana a la misma hora?".
Al principio pensás que es algo del trabajo. Abrís el chat para quedarte tranquila o tranquilo, y la conversación sigue para arriba durante meses. Hay chistes que antes eran con vos, fotos de días en que te había dicho que estaba en otro lado, un "te extraño" de un domingo en que estaban los dos en casa.
Escuchás la llave en la puerta. Tenés la tablet en la mano y el corazón te late en la garganta. Esa noche hay gritos, explicaciones, un "no es lo que pensás" que no alcanza. Y durante semanas, la escena vuelve sola: en el súper, en el trabajo, a las tres de la mañana.
Además de la traición, hay algo que puede doler todavía más: empezar a dudar de todo lo que creías que estaba bien, y de vos por no haberlo visto. "¿Cómo no me di cuenta?" es de las primeras preguntas que aparecen después de descubrir una infidelidad, y una de las que más lastiman.
Aquella salida, ese cambio de humor, el celular boca abajo. Con lo que sabés ahora, todo se ordena como si hubiera sido evidente. Mientras lo estabas viviendo, en cambio, eran cosas ambiguas, y leerlas con confianza era lo esperable en una relación donde no había motivos para sospechar.
Confiar en tu pareja formaba parte del acuerdo que tenían, y eso no te convierte en alguien que no supo ver.
Cuando la culpa por no haberte dado cuenta ocupa tanto lugar, puede servir hacer un cambio de perspectiva. Pensá cómo le hablarías a otra persona en tu misma situación, a alguien que querés y que se estuviera haciendo esa misma pregunta. Probablemente no le dirías que tendría que haberlo visto venir. Esa misma amabilidad también puede ser para vos.
Si estás atravesando algo así y querés un espacio para ordenar lo que pasó, podés escribirme. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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