TCC
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Lo esencial
· Todos tenemos una teoría sobre quiénes somos. Se armó sin darnos cuenta, con datos viejos, y tiene capítulos.
· Como toda teoría, se defiende: guarda lo que la confirma y descarta lo que la contradice.
· No se cambia con frases al espejo. Se revisa mirándola de frente y poniéndola a prueba con datos.
Probá esto: hacé una lista de tus defectos y otra de tus virtudes, y fijate cuánto tardás en cada una. La primera suele salir sola, casi con entusiasmo. La segunda cuesta, se hace corta y encima se escribe con algo de vergüenza.
Ese desbalance no es humildad, y tampoco significa que tengas más defectos que virtudes. Los datos están, pero no entran en ningún lado. Hay una idea previa sobre quién sos que decide qué información se guarda y cuál se descarta.
Sin proponértelo, fuiste armando una explicación de cómo sos: qué se te da bien, para qué no servís, qué pasa cuando alguien te conoce de verdad. En psicología eso tiene nombre, y se llama autoconcepto.
No es una sola idea, sino una teoría con capítulos. Cómo te ves trabajando, cómo te ves con la gente, cómo te ves con tu cuerpo. Podés tener un capítulo bastante sólido y otro muy golpeado, y los dos conviven adentro tuyo.
La autoestima vendría a ser el veredicto: la conclusión global que sacás de todos esos capítulos juntos, resumida en cuánto valés. El autoconcepto describe, la autoestima califica. Por eso trabajar solamente sobre la calificación sirve tan poco.
Esa teoría se fue armando con lo que te devolvieron en la infancia, con lo que aprendiste que pasaba si fallabas, con las veces que algo salió mal en el peor momento. Nada de eso lo elegiste, y sigue funcionando hoy, en decisiones de adulto.
Esto no le pasa solamente a quien está sufriendo. Nos pasa a todos, todo el tiempo, y en general nos simplifica la vida: sin una idea más o menos estable de quiénes somos, cada situación nueva sería un caos.
El problema aparece cuando esa idea es rígida, vieja y nunca se puso a prueba. Toda teoría se defiende. Lo que la confirma entra y se guarda. Lo que la contradice se descarta con una explicación de dos segundos: fue suerte, lo dijo por educación, cualquiera lo hacía. Así se pueden juntar logros durante veinte años sin que nada cambie adentro.
Y hay algo que lo hace todavía más difícil de ver: no se presenta como una idea, se presenta como la verdad sobre vos. Como te identificás con ella, se siente parte de quién sos y no algo que se pueda discutir.
Repetirte "valgo mucho" cuando tu teoría dice lo contrario suele producir un efecto bastante conocido: tu cabeza responde enumerando pruebas en contra. Una teoría no se derrumba con una afirmación. Se revisa con datos.
Se puede mirar la teoría de frente, ver qué reglas te fue dictando y ponerla a prueba. Eso se parece más a una investigación que a una charla de aliento, y es lo que hacemos en terapia. Los datos que la contradicen ya están pasando. Falta empezar a contarlos.
Si te sirve como punto de partida, preguntate cuál es el capítulo más castigado de tu teoría: el trabajo, los vínculos, el cuerpo.
Si querés revisar la teoría que tenés sobre vos, podemos trabajarlo en consulta. Escribime por WhatsApp.
— Bárbara Ballesteros, Lic. en Psicología (M.N. 71.448)
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